Torta helada de Vainilla con Arándanos – Raw & Vegana

Una receta de Natalia Kiako.
Esta mujer ha logrado que su libro nuevo no se mueva de mi cocina. Y no porque no pare de hacer sus recetas, sino por el amor, la dedicación y las ganas de poner más KiakoLiving en la cocina de Luana.

Aquí va una de sus recetas para compartir, guardar un pedacito antes de que se acabe y para seguir experimentando más delicias.

Ingredientes (para un molde de 18 cm de diámetro)

Para la base:

–        Media taza de avena (los celíacos pueden usar almendras procesadas, ñam!)

–     Para endulzar: Diez dátiles remojados al menos dos horas, o el equivalente en pasas de uva, o el endulzante que les guste. Si no son veganos, la miel queda muy bien. Si usan el dulce de naranjas como dice abajo, reducir la cantidad.

–        Una cucharadita de ralladura de naranjas o una cucharada de dulce de naranjas

–        Dos cucharadas de cacao amargo

Para el relleno:      

–        Dos tazas de castañas de cajú, remojadas toda la noche

–        Jugo de un limón

–        Ralladura de limón, unas dos cucharadas

–        Una vaina de vainilla (o una cucharadita de extracto)

–        1/3 taza de miel (veganos estrictos, reemplazar por azúcar, agave o almíbar)

–        2 cucharadas de manteca de maní

–        Opcional: media cucharadita de café soluble disuelto en poquísima agua

–        Media taza de arándanos frescos

Procedimiento

Para la base:

Procesar todos los ingredientes hasta que se forme una masa rústica. Con que se unan los ingredientes es suficiente, no hace falta que sea una pasta lista. Si podés tomar un pedacito con los dedos y formar una pelotita, está perfecto de textura. Si hace falta, en caso de que sólo logres una arena, agregar apenas un poquito de agua hasta unir todo.

Forrar con papel manteca o film la superficie de un molde de 18 cm. Cubrir la base con esta mezcla (no las paredes). Tiene que quedar parejo, como cuando se hace la base de un cheesecake con galletitas molidas. Pueden alisarlo con una cuchara mojada.

Llevar al freezer, mientras se prepara el relleno.

Para el relleno:

Procesar las castañas de cajú remojadas y escurridas (conservar parte del agua!), solas. Primero se forma una mezcla grumosa y de a poco se hace una crema. Se puede ir agregando un poquito apenas de agua de remojo para ayudarlo. Para lograr una textura lisa del todo hace falta una procesadora o licuadora potente, o una minipimer. Sino, va a quedar con algo de trocitos.

Agregar la miel o agave, la ralladura y el jugo de limón, la vainilla y la manteca de maní. Procesar hasta homogeneizar. El café soluble, si eligen agregarlo, no es para dar sabor a café: aporta una profundidad y un aroma a la crema que se percibe sutilmente.

Agregar los arándanos mezclando apenas, y reservando unos pocos para colocar al final sobre la torta.

Armado de la torta:

Sacar la base del freezer. Colocar la crema encima y alisar. Completar con los últimos arándanos por arriba. Cubrir y llevar al freezer dos horas y media.

Se puede comer desde ese momento, más o menos: si la comen al día siguiente, hay que sacarla del freezer un rato antes de servir para que tome una consistencia más suave.

¿Se quedaron con ganas de más?
Este es el blog de Natalia Kiako y este es su nuevo libro:

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Felicidades Nati, gracias por hacer la cocina saludable mundo más simple, más amorosa y más divertida.

Luana

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