¡Me siento solo! Cómo comer saludable y no sentirse aislado

Muchas personas tienen miedo a no poder ir a un reunión, a sentirse criticados o aislados al elegir comer saludable, ¿te paso? Te encontraste diciendo: ¿Me siento solo en este camino?


A mí también me sucedió, he estado allí y también ayudado a otros en el proceso de amigarse con su elección, comprender que no es una dieta sino un estilo de vida y a llevarlo con alegría para poder contagiar a otros en vez de querer convencerlos o criticarlos por su manera de comer o elegir. ¿Te das cuenta la diferencia?


Existe la creencia de que comer sano es un impedimento para relacionarnos con las personas de nuestro entorno. Comer saludable puede ser un motivo de unión en vez de separación. El problema la mayor parte de las veces no está en la mirada del otro si no en la mirada de uno mismo y en lugar en donde nos ubicamos y ubicamos a los demás. Si digo: Me siento solo, me estoy ubicando en un lugar de víctima en vez de tomar acción.


Hace más de 10 años que vengo experimentando diferentes técnicas para sentirme bien y hacer sentir bien a quienes me rodean (algunas exitosa y otras fallidas jaja). Aquí voy a compartirte las que SI funcionaron y ayudan a mis alumnos a andar por la vida felices con su elección, compartiendo lo bueno de la misma y respetándose en este hermoso camino de crecimiento.

Reglas de Convivencia

  • No querer convencer. Olvídate de predicar, quien está interesado te preguntará, quien no, se alejará. Lo mejor: ser el ejemplo. Llevar platos preparados por ti para compartir donde vayas y estar relajado es la clave.
  • De lo conocido a lo conocido La mejor manera de contagiar es preparando algo que sea conocido a la persona que quieras “contagiar”  y agregarle ingredientes nuevos o una variante del mismo plato. Por ejemplo: a una ensalada, agregarle germinados.
  • Aceptar al otro y a sus elecciones. Si lo que buscas a través de la alimentación es tu paz individual y como consecuencia la paz mundial, criticar al otro por sus elecciones no estaría ayudando al objetivo mayor, ¿no te parece? Aquí deberías tener en cuenta que todos somos seres cambiantes, tu también.
  • ¡No chocar! En vez de hablar sobre lo que “hace mal” o “te hace mal” hablar sobre aquello que hace bien, qué conviene agregar, probar, etc. Recuerda que hablas más con tus acciones que con tus palabras.
  • Paciencia. Alimentarse saludable como cualquier otro proceso, es continuo y para toda la vida. Permitirte la flexibilidad, probar, errar y compartir el momento con los demás mas allá de lo que coman genera mayor paz interior que reprimirte, esconderte o evitar a tus seres queridos por no tener que comer.


Espero haberte inspirado a pasar de “me siento solo” a la vereda de enfrente “comparto lo que me hace bien sin criticar a los demás”. Sin duda es un paso a tu bienestar y felicidad.

 

Salud,


Luana

 

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