Una economía que a todos nos puede funcionar

Desde mis 18 años que trabajo como profesora. He trabajado muy pocos meses en relación de dependencia y muy poco, pero lo suficiente, en algo que no me llenaba para ganar dinero, cumplir mis objetivos y seguir trabajando de aquello que SI quería trabajar. Una cosa es tener en cuenta un puente para lograr aquello que deseas; y otra muy distinta es conformarte en el “medio” sin llegar a ninguna parte. Desde ese lugar, ¿cuál es tu mayor objetivo sino tienes objetivo ni fin?: lo que te programaron para hacer: ganar dinero, mucho y gastarlo. Gastarlo, ¿en qué? en aquello que te dará más placer, te hará sentir que no generas lo suficiente y en alimentos que te mantienen dormido, apagado y sin voluntad para mirar hacia adelante, recordar tu norte y caminar hacia él. Esta es la triste realidad en la que la mayoría de las personas vive. No me llama la atención  encontrarme con la ansiedad, depresión, familias destrozadas, además de  hombres y mujeres incompletos en sí mismos esperando que “otro” u “otra cosa” los haga felices. No me excluyo, simplemente comparto aquello que veo y como Coach trabajo día a día con mis alumnos.

El dinero es un factor, y una energía que nos define en esta sociedad capitalista. Lo queramos aceptar o no. Y no somos más “espirituales” porque estemos en “contra” del dinero. Y tampoco somos más capitalistas porque adquirimos bienes o ropa nueva.
Esta es una discusión y postura sin fin a mi entender, que nos lleva una vez más a separar y dividir nuestra realidad, más que a integrar, e integrarnos.
Sin ir más lejos, fui testigo de como trabajar “espiritualmente” haciéndole el bien a los demás, me podía llegar a desequilibrar si yo no tenía mis necesidades cubiertas.
Esta ilusión y concepto errado de que lo “espiritual” debe ser “gratis” y lo no espiritual debe ser pago es justamente lo que no permite que gente que hace lo que ama pueda hacerle un bien al mundo.

¿Cuántas personas conoces que hacen algo que aman, o “espiritual” y no se valoran, no son bien pagas o tienen que terminar trabajando en una oficina frustrados por este espiral equivocado que compramos, compartimos y sostenemos socialmente?
El otro día fui a comer al restaurante saludable de una persona muy querida, ella me compartió que estaba trabajando más días para lograr comprarse una casa. ¡Que importante saber el objetivo de quienes nos rodean y hacen el bien!, me dije. Ahora, voy a venir más seguido y te voy a mandar más gente a comer así podes comprarte la casa, le dije. Ese hermoso restaurante es Mattinata, y me encantaría que Laura Vanelli se compre su casa.


¿No sería hermoso que todos aquellos que estén prestando un servicio o realizando un producto que le hace bien a los demás ¡y a la tierra! Nos compartamos nuestros sueños para así apoyarnos entre todos?
Entendiendo que el dinero es energía, es hora de revisar nuestra programación y darnos cuenta que para que uno gane, nadie tiene que perder. Si nos apoyamos, ganamos todos. Y esta es la economía para mí, puede funcionar. Y de la cual ya soy testigo. ¿Te sumas?

En la próxima nota continuaré con los pilares básicos y el cómo poner en práctica esta filosofía que no es más que cooperar en vez de competir.
Mientras tanto, aquí tienen una nota sobre cómo atraer la abundancia.

Sigamos creciendo juntos…

Luana

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