Un encuentro con la Muerte…

Y resulta ser que este cuerpo, que nos prestan al llegar al mundo hay que cuidarlo, conocerlo, aprender a usarlo para luego dejarlo nuevamente y  partir…
La vida y la muerte son constantes, parte de nuestro camino y aprendizaje.
Cambiamos de forma a diario, pero hay algo que nunca cambia. Algo inmortal que nos conecta a todos…

Me encontré por casi un mes acompañando a un cuerpo que dejaba de funcionar, una velita –llamada energía vital- que se apagaba y un alma lista para partir.  Esa misma alma que debía a último momento dejar de resistir, sentir y comprender desde el ser que todo sucede por una razón. Que estamos aquí para aprender y trascender. Que no somos nuestro cuerpo y que en algún momento, debemos soltar y unirnos al todo.
Es tan difícil, tan duro verlo en otro  y más aún transitarlo uno mismo. Por más espiritualidad que tengamos, nadie quiere sufrir ni ver sufrir a nuestros seres queridos.

Esta experiencia tan íntima con la muerte me muestra la necesidad de transitar y trabajar el morir mientras vivimos.
Sin duda la meditación y todas las técnicas mediante las cuales  conectamos con aquello que NO cambia en nosotros a través del tiempo son herramientas que tenemos a nuestro alcance y que pueden  allanar   el camino difícil de la vida, y la muerte.

Después de observar y depararme con sentimientos encontrados de querer que alguien se libere de su cuerpo a mi voluntad, de evitar el sufrimiento del alma de quien la padece y a la vez de querer que se ponga bien y vuelva a saber quien soy; me di cuenta- con todas mis células-  que la muerte en realidad, es lo único seguro que tenemos además del cambio.

He sentido, más que entendido, que cada uno de nosotros tiene su camino propio, su proceso de crecimiento, sus tiempos y su sufrimiento que transitar para encontrar en muerte y en vida: la paz interior.

Sin duda sin el amor no hay vida y sin el amor de quien nos acompaña, no hay calidez.
Valoremos a quienes amamos. Es lo único que verdaderamente nos llevamos. Nos vamos desnudos y con las manos vacías. ¿Cuánto queremos acumular? , ¿qué debemos realmente acumular?
Hace poco leí: “…cuando uno se va, deja lo que tiene y se lleva lo que dio”. Así es, y que así sea para completar nuestro paso por la tierra…

abuela luana hervier
Esta nota está dedicada a mi abuela Isabel, quien dejó su cuerpo físico y se llevó el amor de quienes tuvimos el honor de conocerla.
Abuela de mi alma: estamos juntas siempre en todos los planos y en todas las cocinas. Me siento honrada de haber podido disfrutarte y amarte con todo mi corazón en vida.
Mi deseo mas profundo es que cuidemos de nuestros abuelos y del proceso de muerte tan sagrado de cada persona.
Om Mani Padme Hum

En paz,
Luana
PD: para aquellos que quieran saber más y acompañar a sus seres queridos les aconsejo esta organización que trabaja de una manera bellísima para evitar el dolor, comprender el sufrimiento y honrar la vida.

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

18 − 13 =