3 Posturas de Yoga para el estrés

Para calmar la mente es muy útil llevar esa energía hacia el cuerpo. La respiración profunda permite que el sistema nervioso baje sus revoluciones automáticamente para permitirnos pensar con mayor claridad, disminuir la tensión y poder ver con otros ojos aquello que estamos viviendo.

Recomiendo antes de realizar estas posturas, sobre todo la segunda (postura del arado), entrar en calor la columna para poder realizar una flexión profunda como la que indicaré. Claro que si quieres hacer mas posturas el efecto será aun mejor y tu cuerpo te lo agradecerá.

 

 

postura-del-niño

Postura del niño (balasana):

Lleva tu cola hacia tus talones; tus rodillas pueden estar cerradas o no (lo que te sea más cómodo). Lleva tus brazos hacia delante en una postura que te sea cómoda, y la cabeza, hacia el mat. Esta es una postura de descanso.

Quédate aquí entre 5 y 10 respiraciones profundas aflojando tus hombros y entregando el peso de tu cuerpo al mat.

 

postura-del-harado

Postura del arado (halasana): 

Acuéstate boca arriba con las rodillas hacia el pecho. Con un leve impulso y la ayuda de tus manos empujando contra el mat lleva tus rodillas hacia la frente. Relájate aquí y toma conciencia de tu respiración. Lleva poco a poco tus pies hacia el suelo, por detrás de la cabeza. Eleva un poco el mentón (barbilla), alejándola del esternón, y relaja la garganta. Presiona la parte posterior de la cabeza contra el suelo para mantener la curva natural en las cervicales. Nunca muevas tu cabeza de lado a lado en esta postura. El punto de mirada: la punta de tu nariz.

Si por falta de flexibilidad no llegas a tocar el suelo con los pies, mantén las rodillas apoyadas sobre la frente. Con las manos sigue sosteniendo la parte baja de la espalda, hasta que estos músculos adquieran flexibilidad y los pies lleguen al suelo.

Una vez que los pies lleguen al suelo, si lo deseas, continúa estirando las rodillas extendiendo las piernas. Si te sientes cómodo, puedes llevar las manos hacia el mat en vez de tenerlas en tu espalda.

Para deshacer la postura, baja lentamente la espalda al suelo manteniendo las piernas lo más pegadas posible al cuerpo y utilizando tu fuerza abdominal. Puedes ayudarte con las manos presionándolas contra el mat. No levantes tu cabeza ni bajes rápido. Una vez que las caderas llegan al suelo, flexiona las rodillas y apoya las plantas de los pies en el suelo para descansar.

 

respiracion-diafragmatica

Respiracion diafragmática:

Recuéstate boca arriba con tus manos sobre tu abdomen y la planta de tus pies tocándose. Si esta postura te es incómoda puedes colocar un almohadón debajo de tus rodillas. Exhala todo el aire de los pulmones y ahora inicia la respiración diafragmática dirigiendo el aire al inspirar hacia tu abdomen, como si estuvieras inflando un globo. Asegúrate de no llevar el aire a tu pecho antes que a tu abdomen y de no estar subiendo los hombros. Trata de relajar el resto del cuerpo y dejar que el aire entre llevándolo hacia el vientre, en vez de forzarlo.

Cuando sientas la necesidad de expulsar el aire, hazlo relajando tu vientre, “desinflando el globo” y sintiendo cómo las manos bajarán con él. Busca relajarte aquí también. La idea es soltar cuando exhalas y expandirte cuando inhalas.

Quédate un instante con los pulmones vacíos, sintiendo cómo te vas relajando; y, en cuanto sientas nuevamente el impulso de inspirar, hazlo profunda y lentamente, volviendo a llenar tus pulmones mientras tu abdomen sube.

Realiza esta postura y respiración entre 15 y 30 respiraciones profundas.

 

Espero que puedan tomarse 15 minutos para sentirse mejor. El bienestar esta en tus manos.

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Bendiciones

Luana

* Ilustraciones del libro LuanaLiving, editorial Kier.

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